El Puerto de Playa Blanca es uno de los puertos más importantes por volumen de pasajeros de los que conforman la red de la empresa pública Puertos Canarios. Durante décadas, las administraciones lanzaroteñas han solicitado que se lleve a cabo una ampliación de las instalaciones portuarias, con el objetivo de dinamizar e impulsar la economía de este importante núcleo turístico e incrementar, así, la conectividad de la Isla.

Los datos anuales de tráfico de mercancías y pasajeros lo convierten en un puerto estratégico para la Isla. A finales de 2019, año previo a la crisis sanitaria de la COVID-19, el puerto registró más de un millón de pasajeros y unos 300.000 vehículos a través de las líneas regulares que cubren la ruta entre Lanzarote y Fuerteventura.

Para este fin, el Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Obras Públicas, Transportes y Vivienda y el ente Puertos Canarios han impulsado el ‘Proyecto de Ampliación del Puerto de Playa Blanca’. Una actuación cofinanciada al 85% en el marco del Programa Operativo FEDER de Canarias (2014-2020).»

La iniciativa duplicará su superficie, pasando de los actuales 91.470 metros cuadrados a los 205.569 metros cuadrados. La inversión se destinará, principalmente, a la creación de una dársena exterior con cuatro atraques con rampas Ro-Ro con longitudes de 300 metros, 128 metros, 99 metros y 65 metros. Mientras que en la dársena interior se situará el puerto actual, de uso pesquero y deportivo recreacional y que tras la reordenación prevé 50 nuevos atraques pasando de 160 a 210.  Además, otro de los espacios novedosos de esta ampliación es su nueva estación marítima de 2.300 m2, con zona comercial, así como con nuevas explanadas destinadas a acoger zonas de embarque y aparcamiento.